Memorias de un mochilero (3ª entrega)

Ot Pi, Dani Comas, César Cañas, Benito Ros…
La temporada 2001 se cumplían 10 años desde que Itadori, en Japón, empezó a organizar la última prueba del mundial de Biketrial.
Se rumoreó que era las última edición de la prueba en Japón y fue el año en el que más gente de la Selección española viajamos allí. En el aeropuerto del Prat de Barcelona estábamos un montón de gente del Trial preparados para viajar. Un vuelo de enlace hasta Londres y cuatro horas de espera. En Heathrow alguno no se pudo estar quieto y empezó a hacerse el borracho por medio de la terminal. Lo hacía muy bien y la gente se apartaba. Al final, cuando empezamos a ver que había cierto movimiento de guardias de seguridad le avisamos. No era cuestión de perder el vuelo o que se quedara en tierra.
Nos subimos a un Jumbo de JAL y hacia Nagoya!!. El viaje de 12 horas era demasiado largo para una colección de gente joven. Se empezó con pequeñas bromitas que no fueron más allá, pero el paso de las horas fue llevando las cosas a otro nivel hasta que el sobrecargo del vuelo le entregó al responsable del equipo un documento que decía, directamente, que o ciertos “elementos” dejaban de hacer lo que estaban haciendo o nos bajaban en el primer aeropuerto en el que el avión pudiera aterrizar, cargando nosotros con los costes que ello conllevaba, que supongo no eran 1000 euros.
Llegamos a Japón y después de un McDonalds en Nagoya viajamos hasta Itadori en autocar. Llegamos al hotel y nos reparten las habitaciones, sin cama, con un cojín de granos de arroz y puertas de papel de arroz. El Japón rural en su mejor esencia. Personalmente estaba encantado!.
Los insectos de allí eran talla XXXXXL. En mi vida había visto algo semejante!
En aquella época Dani Comas corría para Megamo y nos tocó habitación juntos. En una habitación estábamos César Cañas, Ot, Pí, Dani Comas y yo. Casi todo el equipo Monty (Benito Ros estaba en otra habitación) en la misma habitación que el máximo rival. No pasó nada, pero los comentarios “inocentes” eran habituales. Al llegar a la habitación Ot abrió una bolsa y aquello parecía el Mercadona. Pan Bimbo, Nocilla, fuets, y una cantidad bestial de comida. Hacía muchos años que viajaba a Japón y se sabía los “trucos” para subsistir bien. La comida a mí personalmente me gustaba, pero entiendo que a algunos no.
La zona de la “Katana”
Antes de la prueba del domingo había que poner las bicis a punto. Cada uno lo hacía a su manera: César y yo  con su bici íbamos haciendo, Benito rayaba llantas, Ot desmontó la bici COMPLETAMENTE, pieza a pieza y Dani tenía una caja allí que no abría. Estaba preparando la bici gris, la que llevaba habitualmente, pero había otra caja “misteriosa”. Le preguntamos que por qué no la abría, que qué había dentro, y nos decía que lo haría luego. Al cabo de un rato se fue al lavabo y nos faltó tiempo para ir a ver qué había dentro de la caja.
Dani había traído la nueva bici que Megamo acababa de hacer y muy poca gente había visto. Era la blanca de doble disco, que sustituía a la de color gris. Era más larga, con doble disco (realmente fue la primera) y muy bonita. La montó y le hice algunas fotos para biketrial-spain.
Al final creo que fue la que usó en la competición.
Era muy divertido estar allí con todas aquellas figuras del Trial mundial, viviendo con ellos y viendo otra faceta más privada. Por las noches nos hacían cenar muy temprano y a las 10 de la noche teníamos hambre. Íbamos a la cocina del hotel a “mendigar” cosas y algo nos daban. Una noche, nos pusieron unos pequeños trozos de carne que no estaban mal, pero sobraron muchos. Alguien vio los paneles cuadriculados de papel de arroz del comedor y se le ocurrió montar un “tres en raya” a distancia con los trozos de carne.
La cosa degeneró y acabamos haciendo una guerra de trozos de pollo. Usábamos los biombos separadores para hacer barricadas. 
Como en todo, existen fotos y vídeos de estos momentos, pero los seguiré dejando en la carpeta “clasificados”.
La prueba nos fue muy bien. César ganó y se llevó el mundial. Es aquel mundial en el que la última zona era una espada “Katana” muy alta y fina por la que había que pasar. Allí Ot Pí se dio uno de los tortazos más fuertes de su carrera deportiva. Lo vi en directo. Ahora nos reímos cuando lo recordamos, pero se hizo mucho daño.
La noche después de la prueba montamos una “fiestecita” con los del equipo alemán, que estaban en el mismo hotel. Uno de ellos había ido con su novia y uno de los nuestros le había echado el ojo. Sé intentó “distraer” al novio pero al final no fue posible, jejejejejeje.
Se acabó con una competición nocturna de subida de escaleras.
Fue un viaje muy divertido, como todos, pero quizás más porque fueron 8 días todos juntos y en un país muy lejano. 
El hotel rural donde se hospedó la expedición española
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