Monty, cielo, infierno y viceversa

Años de travesía en el desierto son los que Monty tuvo que soportar hasta recuperar el histórico maillot arco-iris. Estuvo cerca cuando Abel Mustieles militó en sus filas y contó con pilotos siempre punteros, pero a veces por mala suerte y otras por el buen hacer de otras marcas y pilotos, la marca catalana había tardado demasiado tiempo en conquistar el mundo del 20″.

¿No hace falta que mencionemos la historia de la marca verdad? Pioneros en este deporte de la mano de Ot Pi, contaron con un equipo de ensueño, llegando a juntar durante la misma temporada a nombres como Cesar Cañas, Benito Ros, Dani Comas, Raul Gutierrez, Javi Alonso… Años brillantes para una marca que solo veía peligrar su supremacía por la francesa Koxx. Fue esa misma Koxx quien sumó a Benito en sus filas y arrebató a Monty no solo los títulos, sino la cabeza en la evolución de los materiales, las bicis y las geometrias.

La marca quiso dar una vuelta de rosca y cambiar esa tendencia de un plumazo y se aventuró en el proyecto M5, siendo la primera marca que ofertaba a «gran escala» un modelo íntegro de fibra de carbono que recordaba a aquel prototipo que Juan Mugueta realizó hace ya muchos años con una bici monocasco.

Esa era su apuesta, y finalmente tras la venta de la compañía a BH y multiples retoques, la temporada 2017-2018 sería la que Monty alcanzaría de forma efímera el cielo del trial de 20″.

Con una 26 desactualizada y sin visos de mejora, fichó a jóvenes promesas. Se fijó en Pechhacker, Irene Camino, Vasek, Borja Conejos…y para dirigir el denominado Factory Team eligió a una leyenda dentro de la marca, el asturiano Javi Alonso. Carreras con un soporte de equipo oficial, acompañamiento de los pilotos e imagen de equipo grande, los resultados terminaron llegando.

A final de la pasada temporada el balance fue positivo, habiendo conseguido el Mundial UCI a manos de Pechhacker y la medalla de oro por equipos por parte de Irene, una Irene que ya sumó medalla el año anterior en los Mundiales con la misma marca o un título elite en el Campeonato de España conseguido por Borja Conejos en 2018 entre otras cosas.

Por fin Monty recuperaba ese cetro años después, aunque todo sea dicho, por primera vez en muchos años, no lo haría con un piloto español.

La alegría no duraría mucho
, ya que meses después de conseguir tan ansiado título, la marca, por decisión de BH, dejaría de lado el trial, poniendo fin a un ciclo histórico de títulos, evolución, fracasos y éxitos.

Personalmente, para nosotros es una lástima esta decisión y creemos que también lo es para el mundo del trial en general.
Monty subió al cielo y bajó al infierno para renacer de nuevo en multitud de ocasiones. Solo podemos pedir que ojalá Monty vuelva a un deporte que lideró durante años, un deporte que hasta fue «suyo» con unas letras que muchos asociaban a la actividad y con las que la gran mayoría comenzamos a soñar y a andar en esta modalidad tan especial de las bicis sin sillín.

Material gráfico: UCI trials, Enric Gibert, Ot PI, Antonio Vazquez

 

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1 respuesta

  1. Marc dice:

    Monty fue y será siempre la marca de las bicis de trial para muchos, el sueño de llegar donde Ot Pi i los siguientes para muchos niños y una lástima en l’actualidad por perderla.

    Esperemos ver esas siglas otra vez en un futuro no muy lejano.

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